domingo, 29 de diciembre de 2024

Sin Título

 Desde hace meses que al menos una vez al día tengo ganas de llorar. Siento que de esa manera estaré soltando un montón de cosas, drenando. Pero ese llanto no llega, se queda ahí atravesado entre el pecho y la garganta, y después baja, se va... me distraigo y me olvido. 

Esos momentos donde todo está en silencio, donde no hay voces, es donde empieza el dialogo interno, y en esa charla conmigo, tengo miles de preguntas y pocas respuestas, pero así y todo, las pocas respuestas son asertivas, confirman que el lugar donde me encuentro es donde debo estar, pero no se cual es el lugar hacia donde voy. 

Un poco de paz emocional sería un buen regalo, y un poco de buen amor, también. 

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