Es difícil pensar que estamos a punto de mojarnos, fácil imaginar que esa calle no dejara pasar a menos que nos moje los pies.
Pensar es fácil, lo difícil tal vez, sea hacerlo correctamente.
Demorarse es fácil, pero el enajenamiento de robarnos el tiempo de una manera tan grotesca, molesta.
Y si, hablar y no decir nada es justamente esto, de lo que tratan estas lineas. Una expresión bien pensada puede caerse de cualquier cabeza en cualquier momento, pero estar al acecho de una buena idea no es saludable, buscar un reconocimiento? no es necesario. Nos tenemos que reconocer cada uno, mirando para adentro.
Y así sigue todo... lloviendo y no diciendo nada. Jugando a usar bien las palabras (que no quiere decir que estén siendo bien usadas en este momento).
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